En Onda Guanche, donde “no hay filtros, no hay permisos y no hay miedo”, el programa El Pulso, dirigido y presentado por Juan Santana Hernández, volvió a demostrar que el periodismo puede ser crítico, irónico y, al mismo tiempo, profundamente humano.
Esta semana, el espacio latió con doble intensidad: primero con el pulso acelerado del carnaval y después con el latido sereno del amor en vísperas de San Valentín.