En junio de 1966 el general Juan Carlos Onganía lideró un golpe militar que derrocó al presidente democrático Arturo Illia
Argentina sufrió una fuerte paralización de su sector industrial al abrirse las importaciones. El ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, congeló sueldos, y eliminó subsidios a las producciones regionales, lo que determinó la quiebra de numerosas empresas.
Onganía destituyó a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, Gobernadores, Intendentes, Congreso Nacional y a las Legislaturas Provinciales. Además autorizo la represión de las manifestaciones obreras y muchos sindicatos fueron intervenidos. Disolvió los Partidos Políticos y creó un organismo denominado Dirección de Investigación de Políticas Antidemocráticas (DIPA), que servía para perseguir a todos los enemigos del régimen militar, y de aquellos con ideas de izquierda y sindicalistas.
Como corolario llegó el 29 de julio, la “Noche de los bastones largos” donde las fuerzas militares intervinieron las universidades y golpearon y detuvieron a muchos profesores y alumnos. Para apoyar legalmente ese accionar, dictaron la “Ley de represión del comunismo”.