Se relata la trayectoria del yate Vita, una embarcación que en 1939 trasladó un incalculable cargamento de joyas, oro y objetos preciosos confiscados por el bando republicano durante la Guerra Civil Española. El tesoro, enviado a México con el fin de asistir a los exiliados, se convirtió en el centro de una agria disputa política entre los líderes Juan Negrín e Indalecio Prieto. Tras el desembarco, las piezas fueron desmanteladas y fundidas en un taller clandestino para facilitar su venta y evitar reclamaciones legales. Diversos restos del cargamento, como maquinarias de relojes y cajas del Monte de Piedad, fueron hallados décadas después en las lagunas del Nevado de Toluca. Los textos coinciden en señalar la falta de inventarios oficiales y la opacidad en la gestión de estos recursos públicos. Finalmente, el barco tuvo una vida posterior fascinante, sirviendo en la Segunda Guerra Mundial y transportando a supervivientes del Holocausto.