Todavía estamos en el ambiente pascual.
La liturgia propone a nuestra meditación las apariciones de Jesús resucitado.
Hoy nos vamos al lago de Genesaret, el de la poesía y la luz.
Pero meditemos antes unos rasgos de lo que sucedía en los primeros tiempos de la Iglesia.
Nos dicen que los Hechos de los apóstoles son un hermoso resumen de los primeros años de la vida de la Iglesia y cómo se fue abriendo paso con persecuciones.
No en vano dijo Jesús:
“Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros...
Recordad lo que os dije: no es el siervo más que su amo… Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra”.
Estas palabras encierran la clave para entender la pregunta que repetimos hoy:
¿Por qué persiguen a la Iglesia?