En los 90, tras algunas otras experiencias previas como Kaipa - toda una banda de culto-, Roine Stolt graba un disco mágico cuyo título, the Flower King, dio lugar inmediatamente después a una de las bandas fundamentales del progresivo más reciente.
Todo un hombre orquesta, gran compositor, guitarrista excepcional, teclista y cantante más que aceptable. Alguien que es capaz de, años después del boom del sinfonismo en el rock, hacernos cerrar los ojos y soñar con la belleza de la música