Cada noche de Sábado de Gloria destella en Alamillo como en ningún otro lugar, puesto que esta pequeña población asiste a un momento diferente y único, mezcla entre lo pagano y lo religioso, entre los ciclos agrarios y lo trascendental, que asombra siempre a propios y a extraños.
Los Judas y las Muñecas forman parte de una etnografía propiamente enraizada en este rincón, a poniente, del eterno y agropecuario Valle de Alcudia. La particularidad, a diferencia de manifestaciones parecidas, es que se acompaña de personajes femeninos encarnados sobre unas cruces interiores.