Es aquí donde se realizan las pruebas para convertir residuos como aceite de cocina usado en biocombustibles renovables avanzados, una alternativa real para acelerar la descarbonización del transporte ya que serán compatibles con el parque automovilístico actual.
En sus laboratorios se reciben, analizan y prueban las muestras. Desde Móstoles a pequeña escala para pasar después al complejo industrial de Repsol; el de Puertollano acogerá una planta con tecnología puntera capaz de procesar esas nuevas materias primas y que entrará en funcionamiento en 2025.
Claudia Esarte, especialista en combustibles renovables en Repsol tecnology Lab ha explicado que la planta que se instalará en Puertollano para fabricar, a partir de residuos, combustibles de cero emisiones netas, es clave para incrementar el suministro de este producto”.