La sinfonía nacida en el sur del Imperio Austriaco tiene un carácter europeísta, un producto formado en la primera comunidad europea, que engloba dentro de sus fronteras a múltiples pueblos. Sus compositores adoptan parecidos estilos, fomentados por los distintos centros culturales germánicos, sin intervenir su nacionalidad.
La música centroeuropea llega a las grandes ciudades y cortes de la época. París y Londres, sienten su influencia. Del mismo modo lugares situados en los límites del Imperio como Suecia, España o Croacia, tienen sus compositores propios.
La música se produce en la Iglesia, la Corte, las Casas Nobles y los Teatros, citadas en el orden del presupuesto que podían reservar a las actividades musicales durante este período. En este siglo se sitúa el nacimiento de la sinfonía, al inicio del que se denomina período clásico.