El legado musical de Los Prisioneros tiene una vigencia muy actual, para comprender una parte de la problemática de la pobreza, exclusión y las luchas de poder en América Latina. Ellos son quienes denunciaron aquel Chile adormecido por las políticas de turno, constituyéndose en la voz de los jóvenes de los ochenta y de los noventa.
Las calles de Chile se llenaron del canto del Baile de los que sobran al sonido de miles y quizás millones de voces, durante todo el estallido social que surgió en octubre de 2019, como una forma de rechazo directo a las erráticas políticas del gobierno de Sebastián Piñera, lo que dio como resultado la muerte de ciudadanos chilenos, la pérdida de ojos de más de 400 personas, violencia y mucha destrucción; con una policía totalmente desbordada en la violencia, golpeando y asesinando gente al más puro estilo pinochetista.