Hemos dicho alguna vez que durante los siglos XI a XIII, y muchos más, el analfabetismo era una constante. Para mostrar las enseñanzas de la Biblia, hubo que valerse de imágenes, las cuales, en lo que a la Religión se refiere, fueron talladas en piedra. ¿Nos recuerda algo al método con el que aprenden a leer los niños en el siglo XXI, con cuadernillos con dibujos y letras?
Por este motivo, fueron labradas escenas bíblicas en portadas, capiteles, canecillos y metopas; fue una manera de escribir una especie de catecismo que personas iletradas pudieran comprender cuando las contemplasen.