Camagüey, Cuba.- El Titán de Bronce era indiscutiblemente un adalid de sus soldados, quienes lo veneraban a tal magnitud que eran capaces de dar sus vidas por aquel hombre valiente y respetuoso, confirma la investigación realizada por la Máster en Ciencias Edelmira Rodríguez Portal, profesora de Historia de la Universidad de Camagüey.
Aunque Antonio Maceo no permitía la cobardía y tomaba medidas severas con quienes claudicaban, trataba con respeto a sus subordinados, por lo cual le querían entrañablemente.
Muchos de los que se incorporaron a la guerra por la independencia de Cuba no estaban despojados de la ideología racista que imperaba en aquella sociedad desde los inicios, no obstante Antonio Maceo fue ascendido a Coronel del Ejército Libertador.
Durante la guerra de 1968 Antonio Maceo, hombre extraordinario, demostró que no solo era un hombre de armas sino también de pensamiento y se convirtió en una figura de leyenda.
Por Lázaro David Najarro Pujol/Radio Camagüey