La velada comenzó con un guiño al mar y a la cocina de siempre: calamares rellenos, tiernos y sabrosos, preparados con mimo y una salsa que invitaba a no dejar rastro de pan en la mesa. El plato, clásico y reconfortante, marcó el tono de una cena pensada para disfrutar sin prisas.
Como protagonista llegó el solomillo Wellington, impecable en su presentación. La carne, en su punto justo, se fundía con el hojaldre dorado y crujiente, mientras el relleno aportaba profundidad y equilibrio al conjunto. Un plato elegante, de esos que convierten una comida en acontecimiento.
La combinación de ambos platos logró unir lo mejor de dos mundos: la cocina tradicional y la alta gastronomía. Una cena redonda que demostró que, con buenos ingredientes y respeto por la receta, la mesa puede convertirse en noticia.
No es una historia real, pero sí que es real la receta de Estrella Corrales que nos ha ofrecido en Hoy por Hoy la Janda