La vejeriega, Paqui Serván, ofreció un sentido pregón, en el que dio su visión de esta velada de agosto, de su devoción a la Virgen de la Oliva, y de sus vivencias de pequeña, adolescente y mujer que se ha ido superando hasta llegar a nuestros días.
Así, recordó sus dificultades para ir al colegio que tuvo que dejar para atender a su madre, de aquella radio que llegó a su casa como cesión por un año de un vecino fallecido o cómo era el camino que tenían que hacer a pie desde la pedanía de Patría hasta el núcleo urbano de Vejer.