Desde que en 1612 apareció la imagen de la Virgen de la Caridad sobre las aguas de la bahía de Nipe, en la actual provincia de Holguín, y tres esclavos: uno negro y dos indios la preservaron, y llegó después hasta el hospital contiguo a la Iglesia cercana a la mina de cobre, a unos 20 kilómetros en el noroeste de Santiago de Cuba, ese símbolo religioso ha sido venerado por creyentes católicos, por practicantes de religiones afrocubanas, que identificaban sus dioses con imágenes del cristianismo, e incluso es sumamente respetado por no creyentes.