UNA VIDA QUE NO FUE DE COLOR ROSA
RUTH HANDLER CREADORA DE LA BARBIE
La historia de Ruth Handler, la creadora de la famosa Barbie no fue precisamente de color rosa.
Ella fue la mujer que revolucionó la industria de los juguetes en Estados Unidos.
Y cambió para siempre el recreo de las niñas.
Sin embargo, su camino al éxito no fue fácil.
Ruth nació en 1916 en Colorado, siendo la pequeña de los diez hijos de la familia Mosco.
Sus padres habían emigrado desde Polonia a Estados Unidos, en busca de un futuro mejor.
Desgraciadamente, la salud de su madre se fue apagando por graves problemas con la vesícula.
Al final, la niña quedaría bajo el cuidado de su hermana Sarah.
Sarah y su esposo tenían un pequeño negocio en el que Ruth aprendería a desenvolverse.
De esta forma adquirió la virtud del trabajo desde temprana edad.
Durante la adolescencia conoció a su compañero de vida Elliot, Handler.
Estarían juntos durante más de 60 años.
Tras contraer matrimonio en 1938, la joven pareja se mudó a Los Ángeles.
Su situación económica era muy precaria y vivían, humildemente, en una habitación encima de una lavandería china.
Elliot era artesano y hacía artículos de regalo que Ruth vendía.
Hasta que decidieron aliarse con un socio llamado Harold Mattson.
Ruth se inspiró en el nombre de estos dos hombres para crear la empresa: Mattel.
No obstante, Mattson se retiró poco tiempo después, dejando a los Handler al mando de la compañía.
De inicio, Mattel fabricaba marcos de fotos y casas de muñecas, que elaboraban con la madera sobrante.
El golpe de suerte que cambió el destino de los Handler se produjo durante un viaje a Suiza.
Allí, Ruth descubrió a una peculiar maniquí de pequeñas dimensiones.
Una figurita de 27 cm con el pelo sedoso, mirada provocativa y curvas pronunciadas que se vendía como artículo para adultos.
El nombre de ese maniquí era Lilli.
La hija del matrimonio, Bárbara, no se divertía jugando a ser mamá con las barriguitas infladas o sirviéndoles té a las muñecas de trapo.
Sus gustos inspiraron a su madre, quien vio una nueva idea de negocio.
Ruth compró una de esas muñecas alemanas y decidió darle un toque diferente.
Primero se topó con la resistencia de los diseñadores de Mattel, que seguían con la idea de que las niñas soñaban con ser mamás.
Y querían enfocarse en el mercado seguro: fabricar cochecitos, biberones y bebés de plástico.
Esto no detuvo a Ruth, quien pensó en adaptar a la muñeca Lilli a la puritana sociedad estadounidense.
En la década de los 50, el plástico era el material estrella en los artículos recreativos.
Aquella provocativa muñeca para adultos sufrió ciertas modificaciones: le redujeron el busto y su mirada pasó a ser más inocente.
Durante el proceso creativo, contrataron a un peluquero y a un diseñador de moda para desarrollar el primer modelo de Barbie.
Como no contaban con el apoyo del resto de integrantes de Mattel, le encargaron a una empresa japonesa la fabricación del primer lote.
En 1959 se presentaron en la Feria de Juguetes de Nueva York.
Aquella Barbie lucía un traje de baño a rayas negras y blancas, un par de zapatos stiletto negros y un pelo rubio sedoso recogido en una coleta.
Fue una gran irrupción en el mercado y demostró que Ruth tenía razón con su teoría.
Ahora, las niñas querían menos bebés y pañales de juguete y se habían pasado a los tacones y a los novios.
Este razonamiento alumbraría a Ken, el eterno compañero de Barbie.
El éxito de la creadora de Barbie precedió al feminismo corporativo.
Ella no se dejaría intimidar en aquel viejo mundo donde los hombres llevaban las riendas empresariales.
En 1970 tuvo que someterse a una mastectomía después de que los médicos le detectaran cáncer de mama.
Siguiendo con su mentalidad de creadora, Ruth ideó las primeras prótesis mamarias para ayudar a todas las mujeres que habían pasado por un proceso de extirpación.
Por si fuera poco, en 1974 el matrimonio Handler fue expulsado de su propia empresa tras acusarles de fraude.
La valiente Ruth encaró esta traición con la cabeza alta y fundó otra compañía: La Ruthton Corporation.
Desde su presentación en 1959, se venden más de 58 millones de ejemplares de Barbie cada año en todo el mundo.
Ha sido astronauta, cirujana, atleta, profesora, soldado o científica entre otras 200 profesiones.
Hoy en día es una marca tan reconocible como la Coca Cola.
Aunque ya cuenta en su haber con casi 40 películas animadas e incontables videojuegos, en 2023 se estrenará la que dirige Greta Gerwig.
Como curiosidad, su nombre completo es Barbara Millicent Roberts y es originaria de Willows, Wisconsin, Estados Unidos.
En Barbieland dicen que tiene 19 años, aunque ya lleva 64 en este mundo.
Hay Barbies de todo tipo, con síndrome de Down, en silla de ruedas, con vitíligo, juezas y reinas.
Es la línea de muñecas más diversa del mercado.
Todas cumplen con el propósito de su creadora: inspirar a las niñas a soñar sin límites.