CUANDO UN PRODUCTO ES GRATIS, EL PRODUCTO ERES TÚ
En el mundo digital se ha hecho famosa esta frase:
Cuando un producto es gratis, el producto eres tú.
Estamos acostumbrados a navegar por internet casi gratis.
A que casi todos los sitios estén relativamente libres de cargos.
Es decir, estamos acostumbrados a catalogar algo en función de lo que nos proporciona.
Sin fijarnos en todo su contexto real.
Algunos afirman que Google es una empresa de publicidad.
Su verdadero negocio no es la informática, ni la ingeniería ni sus servicios de búsqueda.
Sino el marketing y la publicidad.
Y sus servicios en internet no son más que los canales y el medio que utilizan para vender sus anuncios.
Hay muchas empresas que operan de un modo similar.
Facebook es una empresa de publicidad también.
Te proporciona una herramienta, que es su red social, para mostrarte su publicidad.
La televisión pública lleva décadas gestionando así su contenido.
Aunque no paguemos por verla, se mantiene gracias a los anuncios que nos emiten.
Lo mismo ocurre en la radio y en otras empresas digitales.
De manera que cuando navegamos por Internet y consumimos su contenido, lo estamos pagando con algo más valioso que nuestro dinero, tu privacidad.
Cuando no pagamos, todos estos servicios hacen su negocio de otra manera.
Recopilan todos los datos que pueden sobre nosotros a medida que vamos navegando.
Después venden esos datos a empresas de publicidad que diseñan anuncios personalizados.
El producto ya no son los servicios que ofrecen, los que no nos venden.
El producto eres tú.
En internet todo deja rastro.
Y ellos van creando un perfil con nuestro historial de navegación, preferencias, etc.
La elaboración de este tipo de perfiles es lo que se conoce como modelización de audiencias.
Y es lo que se vende a las empresas que promocionan sus artículos en internet.
Por eso cuando navegamos por una página y vemos una publicidad en pantalla, ese anuncio no es fortuito.
Ya que es distinto del de tu vecino o el de un compañero que reside en otro país.
La publicidad está dirigida a su audiencia potencial, a su target.
La modelización de audiencias se puede segmentar y hacer más avanzada.
Cuanto más personalizada y a medida sea, más probabilidades de éxito tendrá.
Por ejemplo. Visitamos Amazon.
Buscamos un producto y al final, no lo compramos.
Luego navegamos por otras webs.
Y suele aparecer publicidad de ese mismo producto.
A esto se le llama remarketing.
Y busca que piques en esa compra en la que aún no te has decidido.
Son técnicas del E-commerce, una práctica habitual del marketing digital.
Ahora veamos cómo funciona la creación de ese perfil digital o target para las empresas de anuncios.
De forma legal, las herramientas de analítica prohíben la recopilación de datos personales que permitan identificar a las personas de forma individual.
El perfil que se hace con tus datos es anónimo y se identifica con un número aleatorio.
Estas normativas son revisadas y controladas.
Algo que no ocurre con la piratería.
Como hemos visto, estas redes sociales recogen tus datos de forma anónima.
Sin comprometer tu identidad.
Algo que no ocurre con los contenidos que han sido pirateados.
Existen millones de botnets, redes zombies que infectas a miles de equipos a través de estas descargas gratuitas.
De manera que cuando instalas un software pirata, estás comprometiendo la integridad de tu sistema operativo.
Nadie regala nada a cambio de algo.
Los que crean los cracks, los generadores de números en serie para saltarse las licencias legales y los que generan contenidos de descarga gratuita, también buscan su beneficio.
¿Y cuál es?
Tus datos.
Tus contraseñas, cuentas bancarias, tu historial de navegación, tu sistema operativo…
¿Le daríamos todo esto a un desconocido?
No.
Pues cada vez que instalamos un software ilegal, lo estamos haciendo.
Además, estos datos no solo se usan para fines comerciales.
Sino para otros objetivos nada éticos.
Por supuesto, para comerciar directamente con tu información hacia terceros.
Espiarte, infectar tu sistema, etc.
Portales como la Deep Web son conductos por los que se suele comerciar con nuestra información personal.
Una forma de robarnos consiste en hacer micro cargos.
Micro compras de 5 o 6 euros.
Cobrarnos misteriosas comisiones de mantenimiento o similares, como si fuese el banco, etc.
Pensemos que si roban 20 céntimos de euro a 50 millones de personas, recaudan 10 millones de euros sin que nadie apenas se dé cuenta.
En este entorno digital, la información es dinero.
Y el dinero es poder.
El que tiene la información puede conseguir el dinero y el poder.
Y el que tiene poder puede manipular la información con dinero.
Por eso es tan importante preocuparnos por proteger nuestra información personal.
En conclusión, cuando un producto es gratis, es porque el producto eres tú.