LA EMPRESA CARBON ENGINEERING IDEA UN MECANISMO EFICIENTE PARA LIMPIAR EL CO2 DE LA ATMÓSFERA
El calentamiento global es un hecho.
Así que sólo nos queda buscar soluciones.
Ya existe la tecnología que permite capturar el dióxido de carbono y convertirlo en otra cosa.
Y podría ser una de las innovaciones más importantes de los próximos años.
Según el Informe Especial sobre el calentamiento global del panel de expertos sobre el cambio climático, sería necesario retirar un billón de toneladas de Co2 de la atmósfera.
Las correspondientes a 200 años de emisiones.
Si no lo hacemos, el calentamiento global podría reducir su progresión, pero seguiría aumentando durante miles de años.
El dióxido de carbono es el gas que más preocupa a los expertos.
Una gran cantidad de este elemento procede de la acción humana.
Mientras mantengamos los niveles de concentración actuales de Co2, no se podrá lograr que el límite de temperatura esté por debajo de los dos grados.
El propio Bill Gates declaró que la captura de dióxido de carbono será uno de los mayores avances del mundo.
Y habla con interés del proyecto dirigido por el investigador canadiense David Keith.
Este asegura que es posible capturar Co2 a partir de la atmósfera.
Lo único que hace falta es pasar el aire atmosférico por una planta de procesado especial.
Mediante unos circuitos de recirculación y unos filtros especiales, capturan el dióxido de carbono y lo transforman en otra sustancia.
Según sus estimaciones, se puede obtener una tonelada de Co2 a partir del aire con un coste de entre 94 y 232 dólares.
El concepto de captura y almacenamiento de carbono se remonta al año 2000, probablemente antes.
En un primer momento, la idea fue la de capturar el Co2 para convertirlo en hidrocarburos o en otra fuente energética.
Sin embargo, las necesidades de la sociedad han cambiado en el presente.
Por ejemplo, la compañía Covestro presentó en 2016 los resultados de la captura de Co2 proveniente de la industria.
Polímeros especiales para formar pavimentos deportivos.
La empresa alemana puso de manifiesto que es posible usar este contaminante como materia prima.
Con todo, no es suficiente para atajar el problema del calentamiento global.
David Keith desarrolló su proyecto durante 2009.
En colaboración con algunas universidades.
En 2015 surgió la empresa Carbon Engineering.
Comenzó con una planta piloto en 2017.
Hasta la fecha, su método es el más económico para usar el dióxido de carbono atmosférico como sustrato.
Veamos cómo funciona.
La planta utiliza como absorbente una mezcla acuosa de hidróxido de potasio acoplado a un proceso cíclico con calcio cáustico.
Este proceso permite recircular el aire una y otra vez en dos ciclos emparejados.
De esta manera, se extrae el dióxido de carbono atmosférico y se devuelve el aire con una concentración mucho menor.
En el segundo ciclo del proceso, el Co2 es secuestrado para formar carbonato de calcio.
Despues, este se calienta para soltar el Co2 y purificarlo.
El Co2 purificado se puede emplear para sintetizar combustibles, entre otros usos.
De una concentración de unas 400 partes por millón puede obtenerse un aire con una proporción de 100 para ese mismo volumen.
Esto supondría retirar hasta un millón de toneladas de dióxido de carbono por año y planta.
Y saldría por unos cientos de dólares la tonelada.
Para poder retirar el billón de toneladas que harían falta, se tendrían que construir unas 20.000 plantas similares a las de la empresa Carbon Engineering.
Al menos, ya no es una misión imposible.
Tened en cuenta que los estudios previos situaban el coste por tonelada en unos mil dólares.
La compañía Carbon Engineering situada en Calgary, Canadá, ya ha obtenido una financiación de 70 millones de dólares.
La firma californiana Prometheus también se ha metido en este proyecto.
De momento, algunos lo califian como: Llenar el mundo de árboles metálicos.
Por último, no olvidemos que las propias empresas de petróleo y gas del mundo son sus mayores inversores.
Así que ya veremos cómo avanza este imprescindible proyecto.
Si termina formando parte de una elaborada campaña de imagen de las industrias más contaminantes del mundo.
O si acaba convirtiéndose en una tecnología útil para limpiar el aire que respiramos.