UNA HISTORIA REAL. JOHN BRINKLEY Y EL XENOTRANSPLANTE. EL DOCTOR QUE TRANSPLANTABA TESTÍCULOS DE CABRA EN HUMANOS
? John Romulus Brinkley abrió una pequeña farmacia en Milford, Kansas. Año 1918.
? Se había mudado con su esposa Minnie desde Memphis.
? Una mañana, recibió a un paciente aquejado de impotencia.
? El doctor miró por la ventana.
? Y le dijo al incauto que si tuviera los testículos del macho cabrío, que estaba viendo al otro lado del cristal, se acabarían los problemas.
? De esta forma, comienza una historia alucinante.
? Llena de Xenotrasplantes.
? Tal y como recoge el documental: Nuts! De Netflix.
? No es un falso documental.
? Todo lo que aconteció…fue real.
? Esto fue lo que pasó…
? Aquel paciente, llevado por la desesperación, aceptó la idea del médico.
? Brinkley contaba con 33 años en aquel entonces.
? Unos nueve meses después, el hombre volvió a la farmacia, con su bebé en brazos.
? Completamente convencido de que la operación le había devuelto su vigor.
? Hay una biografía autorizada de John Brinkley.
? Su título es: La vida de un hombre.
? Aunque más vale no creerse una línea de lo que en ella se cuenta.
? Nuestro protagonista encargó su escritura al autor Clement Wood.
? En el libro se recogen todo tipo de inexactitudes y embustes.
? A la mayor gloria del médico.
? Se trató de una potente arma de propaganda.
? Tened en cuenta que en aquella época incluso la radio estaba aún en pañales.
? Pero el tratamiento de Brinkley prosperó.
? Su método era a base de milagrosas glándulas de chivo.
? A la localidad de Milford iban cientos de hombres en busca de su virilidad perdida.
? El precio por recobrarla fue de 750 dólares de la época.
? Unos 8.000 euros de hoy.
? El negocio fue boyante.
? John invirtió parte de sus ganancias en crear una potente estación de radio en 1923.
? La KFKB.
? El fin fue el de hacer propaganda de sus absurdos métodos.
? Entre medias, sonaban actuaciones de músicos de country.
? Una de sus bazas eran los convencidos testimonios de sus pacientes satisfechos.
? Seguramente, víctimas del efecto placebo.
? El cual les devolvió la confianza en su miembro.
? Luego se supo que el doctor Brinkley había comprado su título en la nada fiable Universidad Ecléctica de Medicina de Kansas City.
? Pronto se descubriría el pastel.
? A John le surgieron dos influyentes enemigos.
? Uno, la Asociación Médica Americana.
? Y otro, la Comisión Federal de Radio.
? Ambos se escandalizaron del tremendo éxito de su fraudulento método.
? Después se sumó un tercero en discordia.
? El diario ‘Kansas City Star’.
? Que casualmente también poseía una estación radiofónica.
? El diario realizó una publicación que hundió a Brinkley.
? En 1930 en sus páginas se habló de que habían, al menos, 42 certificados de defunción.
? Todos fueron pacientes que entraron, sanos como manzanas, en la clínica milagro de John.
? Seis meses después del informe, la Comisión Federal de Radio se negó a renovarle la licencia.
? Las normas y el poder habían frenado la ambición de Brinkley.
? Pero no le pararon.
? Decidió ser él mismo el que escribiera las reglas.
? Se presentó a Gobernador de Kansas.
? Perdió.
? Lo intentó de nuevo en 1932.
? Tampoco lo consiguió.
? El exmédico hizo las maletas y se trasladó con su familia al otro lado de la frontera de México.
? En Ciudad Acuña.
? Allí construyó una antena de radio todavía más grande.
? Más potente.
? Alcanzaba prácticamente todo el territorio estadounidense.
? A su nueva cadena la llamó ‘Xer’.
? Todo hubiera podido seguir igual.
? En cambio. John cometió un error de cálculo.
? Brinkley estaba tomando su desayno, en medio del lujo y las comodidades en las que vivía…
? De repente se topó con un artículo firmado por Morris Fishbein en el periódico.
? Se le acusaba de charlatán y estafador.
? Brinkley tuvo la idea de denunciarlo para salvar su honor.
? El juicio sería su perdición.
? Brinkley acudió con una legión de seguidores capaces de dar respaldo a su dudosa práctica.
? Por el contrario, Fishbein se presentó con un ejército de médicos prestigiosos.
? El golpe de gracia se lo dio el juez.
? Al desestimar los testimonios de Brinkley, eran demasiado fantásticos.
? Por lo tanto, permitió que los especialistas del otro bando se despacharan a gusto.
? Confirmaron la estafa de John.
? El Xenotrasplante de cabra consistía en un abrir y saturar los testículos del paciente.
? A pesar de que en los últimos años, Brinkley se limitaba a inyectarles un preparado a base de gónadas caprinas.
? Agua con colorante, sentenciaron.
? John perdió el caso ante las evidencias.
? Después le vino el ocaso.
? Muchos pacientes insatisfechos se animaron a litigar contra él.
? Buscaron cobrar suculentas indemnizaciones.
? Poco más duró su historia.
? John Brinkley moriría cuatro años después.
? El 26 de mayo de 1942.
? Víctima de un ataque al corazón.
? Tenía 56 años.
? Falleció… arruinado.