"La niña es la mujer que respetamos, y la mujer la niña que engañamos" Humorada
- I -
La niña es la mujer que respetamos
y la mujer la niña que engañamos.
- II -
Según creen los amantes
las flores valen más que los diamantes.
Mas ven que al extinguirse los amores,
valen más los diamantes que las flores.
- III -
Al pintarte el amor que por ti siento,
suelo mentir, pero no se que miento.
- IV -
Te sueles confesar con tu conciencia,
y te absuelve después sin penitencia.
- V -
Algún día, a pesar de tus encantos,
te matará otro a ti cual tú me matas,
que, en materia de ingratos y de ingratas,
venimos a salir tantas a tantos.
- VI -
Ser fiel, siempre que quieres, es tu lema.
Pero tú ¿quieres siempre? He aquí el problema.
- VII -
Aunque el amor suele morir de hartura,
lo que nunca se hastía es la ternura.
- VIII -
No te ablandes oyendo sus acentos,
que el diablo en ocasiones
acalora los buenos sentimientos
para hacer cometer malas acciones.
- IX -
Aunque tú por modestia no lo creas,
las flores en tu sien parecen feas.
- X -
Todo en amor es triste,
mas, triste y todo, es lo mejor que existe.
- XI -
Hay quien pasa la vida
en ese eterno juego
de hacer caer a la mujer, y luego
rehabilitar a la mujer caída.
- XII -
Te vas a confesar, y el cura dice
que a ti, en vez de absolverte, te bendice.
- XIII -
Si la codicia de pedir es mucha,
el hombre reza, pero Dios no escucha.
- XIV -
El amor es un himno permanente
que, después que enmudece el que lo canta,
otra nueva garganta
lo vuelve a repetir eternamente.
- XV -
Miré... pero no he visto en parte alguna
ir del brazo la dicha y la fortuna.
- XVI -
Cual todas, tú pretendes, como Elena,
ser amada por bella y no por buena.
- XVII -
Ese ilustre mortal lleno de hastío,
era pobre al nacer, mas, rico ahora,
mirando a su palacio, siente frío,
cuando se acuerda de su choza, llora!
- XVIII -
Te vi una sola vez, pero mi mente
te estará contemplando eternamente.
- XIX -
Purifica el olor de la opulencia
cuando huele a tomillo la indigencia,
- XX -
Tengo, Amalia, un secreto aquí escondido
que me hará enloquecer:
escúchale... más cerca... así... al oído...
-«Aunque soy ya tan viejo, has de saber...»
- XXI -
Es tu historia en mi vida entremezclada
una sombra, en la sombra, condensada.
- XXII -
Cuando oigo tus acentos
se vuelven mis ideas sentimientos.
- XXIII -
Te casaste y... ¿lo ves? Ya te decía
que no iguala al afán con que se ansía
la dicha que se alcanza.
Por ardiente que sea la esperanza,
al convertirla en realidad es fría.
- XXIV -
Si no quieres tu paz ver alterada,
cree mucho en Dios, y en las mujeres nada.
- XXV -
¿Por qué amé aquella pórfida? Lo ignoro.
La esperanza es infiel y yo la adoro.
- XXVI -
¡Bella estación! Todo a gozar convida
del placer sin medida...
-Mas, ¿qué es eso que vuela?
Una hoja que cae, y nos revela
la nada de las cosas de la vida.
- XXVII -
Al decirte hoy adiós, Hortensia mía,
permite a mi amistad que te declare
que, como el hijo de Sión, decía:
«de mí me olvide yo, si te olvidare.»
- XXVIII -
La música es el cielo prometido.
Cuando un pintor retrata a un elegido,
lo envuelve en nubes de oro,
y lo pinta subiendo embebecido
oyendo de los ángeles el coro.
- XXIX -
Mas que cuestión de suelo,
es la mujer una cuestión de cielo.
- XXX -
Vive, niña, advertida
que el que ama tiene cerca la locura,
y que acaba muy pronto con la vida
la fuerza de una idea en calentura.
- XXXI -
¡Qué formas de belleza soberana
modela Dios en la escultura humana!
- XXXII -
No puedo ver con ánimo sereno
Borjas, cual tú, tan puras y apacibles;
pues juzgo, como hay Dios, menos temibles
las Borjas del puñal y del veneno.
- XXXIII -
Resígnate a morir, viejo amor mío.
No se hace atrás un río,
ni vuelve a ser presente lo pasado.
Y no hay nada más frío
que el cráter de un volcán, si está apagado.
- XXXIV -
Es la fea graciosa
mil veces más terrible que una hermosa.
- XXXV -
Se matan los humanos
en implacable guerra
por la gloria de ser, en mar y en tierra,
devorados por peces y gusanos.
- XXXVI -
Se asombra con muchísima inocencia
de cosas que aprendió por experiencia.
- XXXVII -
Como todo es igual, siempre he tenido
un pesar verdadero
por el tiempo precioso que he perdido,
por no haber conocido
que el que ve un corazón ve el mundo entero.
- XXXVIII -
¡Belén! para el amor no hay imposibles.
Lo mismo que las palmas
a veces nuestras almas
se encarnan a distancias increíbles.
- XXXIX -
Te morías por él, pero es lo cierto
que pasó tiempo y tiempo, y no te has muerto.
- XL -
La desgracia es precisa
para grabar los hechos de la historia.
O se escribe con sangre nuestra gloria,
o la borra al pasar cualquiera brisa.
- XLI -
Ya no leo ni escribo más historia
que ver a mi niñez con mi memoria.
- XLII -
No insultes el pudor en mi presencia
porque sabes reír con inocencia;
porque sino mi intrépida mirada
te dejará clavada
en la trémula cruz de tu conciencia.
- XLIII -
Bien merezco, Mariana, la fortuna
de escribir en este álbum el primero,
porque sin duda alguna
soy el que más y el que mejor te quiero.
- XLIV -
A todo ser creado
le gusta, como a Dios, ser muy amado.
- XLV -
Procura hacer, para apoyar la frente,
un blando cabezal de la conciencia.
Para poder dormir tranquilamente
no hay un opio mejor que la inocencia.
- XLVI -
Sé firme en esperar, que de este modo
algo le llega al que lo espera todo.
- XLVII -
El amor a los niños y a las flores,
son amores tan dignos de los cielos
que son tal vez los únicos amores
que nunca dan a los amantes celos.
- XLVIII -
Al campo voy como a mi hogar primero,
pues, al ir desde el valle hasta el otero,
de distancia en distancia
el olor a tomillo y a romero
me recuerdan las dichas de mi infancia.
- XLIX -
Le eres fiel, mas ya cuenta cierta historia
que entre él y tú se acuesta otra memoria.
- L -
¡Necio soy! Con inútiles medidas
te quise sorprender, mas tú eres de esas
que para ser de pronto sorprendidas
se preparan con tiempo las sorpresas.
- LI -
Poniéndose y quitándose alfileres
hacen sitios de Troya las mujeres.
- LII -
Los mortales son siempre los mortales.
Y en el mar y en la tierra, cerca o lejos,
los juegos de los niños son iguales,
como lo son los sueños de los viejos.
- LIII -
Se jura amar una existencia entera,
y en un día no más se ama y se olvida.
Y ¿cómo remediarlo? Así es la vida,
y jamás ha de ser de otra manera.
- LIV -
¡Igualdad y miseria! Como todo,
cuando Dios creo el sol, ¿lo hizo de lodo?
- LV -
Egoísta y falaz, siempre he creído
que el velo te pondrás de desposada
tan pura como el día en que has nacido,
mas pura con el alma desflorada.
- LVI -
Conocerás, lector, por tu conciencia,
que allí donde hay amor, no hay inocencia.
- LVII -
Deja que mi ternura
te cuente mis amores,
porque soy, cuando miro tu hermosura,
un árbol carcomido que echa flores.
- LVIII -
¿Qué es de tu amor? -No sé. Le di mi mano
a aquel objeto de las ansias mías,
pero a los pocos días
dejá de ser mi esposo, y pasó a hermano.
- LIX -
Se oye a los seres que nos son queridos
poniendo hasta en los ojos los oídos.
- LX -
Háblame más... y más... que tus acentos
me saquen de este abismo;
el día en que no salga de mí mismo
se me van a comer los pensamientos.
- LXI -
La amé el año pasado,
y ya hace un siglo, o dos, que la he olvidado.
- LXII -
Aunque te admiro tanto,
perdona, Clara Lengo,
si, temiendo afligirte, no te canto,
porque, a la edad que tengo,
lo que empieza en canción, acaba en llanto.
- LXIII -
En lo ideal mecida,
el llamarte a las cosas de la vida
es inútil empeño,
para ti el despertar, o estar dormida,
es dejar el delirio por el sueño.
- LXIV -
Sé que al morir para alcanzar la gloria
limpió su corazón de tu memoria.
- LXV -
Alegría y tristeza
suelen ser un error de perspectiva,
sobre todo al juntarse en la cabeza
con los sueños de abajo los de arriba.
- LXVI -
Hay quien es, aunque alegre y casquivana,
por cálculo más casta que Diana.
- LXVII -
Ten siempre con un manto
velados tus encantos pudorosos,
porque, en cosas de encantos misteriosos,
perdido ya el misterio ¡adiós encanto!
- LXVIII -
Conforme el hombre avanza
de la vida en el áspero camino,
lleva siempre a su lado la esperanza,
mas tiene siempre enfrente a su destino.
- LXIX -
Ya sé, ya sé, que con formal empeño
soñaste en resistir, pero fue un sueño.
- LXX -
Renovando mis tiernas emociones,
me han probado tus quince primaveras
que son nuestras postreras ilusiones
iguales en frescura a las primeras.
- LXXI -
Como oye hablar del hecho hasta el abuso,
llama un cura al amor el vicio al uso.