Un caballero fue capturado, atado en cadenas y retenido en la cárcel por rescate.
El señor del caballero no pudo redimirlo, por lo que el caballero oró a la Virgen para que lo liberara.
La Virgen se le apareció al caballero y rompió sus ataduras.
Ella lo sacó de la prisión y nadie lo obstruyó, aunque muchas personas lo vieron irse.
La Virgen le dijo al caballero que fuera a Rocamadour, lo cual hizo, aunque sus captores lo persiguieron.
El caballero colgó las cadenas en Rocamadour y les dijo a los monjes del milagro.