Esta es cómo a un hombre le dieron en una reyerta una saetada en un ojo, y se lo quebrantaron y creyeron que moría y lo sanó Santa María de Salas.
"De todo mal y de toda herida puede sanar al hombre la que está llena de bien."
De esto mostró la Virgen una gran maravilla a un hombre, que era de Murviedro (Sagunto, Valencia), por una gran saetada que había recibido en una lid fuerte y desmedida.