El Molinón ha acogido una de sus tardes más emocionantes. No ha sido en el campo, sino en la Alameda de Manuel Preciado. Un año después de su fallecimiento, un grupo de aficionados, tras un trabajo brillante, ha conseguido que Preciado sea eterno gracias a una magistral estatua del escultor Vicente Santarúa. Así ha sonado una tarde muy emocionante, con la presencia de la familia, amigos, representantes de los clubes en los que estuvo y, sobre todo, cientos de sportinguistas que han querido estar junto a su entrenador. Todo ello con la brillante presentación del periodista Rafa Quirós. Ahora Preciado estará para siempre en El Molinón.