Grandes multitudes le acompañaban; y El, volviéndose, les dijo; Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:26-27, 33
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