uando yo tenía 6 años mi familia tuvo que exiliarse de Argentina. En ese exilio, mis oídos se acostumbraron a escuchar en las sobremesas, mientras jugaba distraído, historias terribles que traían los amigos que nos visitaban o que compartían con nosotros el exilio. Uno de esos días llegó la noticia de que un gran amigo de la familia y un personaje al que yo tenía idealizado en mi infancia, Benito Urteaga, había muerto en un enfrentamiento con los militares. El cuerpo de Benito jamás apareció.
No pasó mucho tiempo hasta que la necesidad de contar con más detalle la historia que habíamos conocido, nos llevó a plantearnos la posibilidad de hacer una película documental. Nos volvimos a reunir con Luis y le comentamos nuestro deseo de hacer un documental con ellos, con su historia y con el trasfondo de la historia de las desapariciones forzadas.
Hace unos años nos encargaron desde Barcelona la investigación para un reportaje documental sobre los desaparecidos catalanes durante la dictadura militar Argentina. Esta investigación nos llevó rápidamente tras la pista de Manuel Coley Robles, un obrero barcelonés que había desaparecido en octubre de 1976. Sus restos fueron encontrados 30 años después en un cementerio en las afueras de Buenos Aires. Manuel se convirtió en el primer español desaparecido durante la dictadura Argentina en ser identificado. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) había hecho el trabajo de exhumación e identificación de los restos. De esta manera nos pusimos en contacto por primera vez con Luis Fondebrider, el director del equipo. Nuestro trabajo para la producción catalana terminó, pero en nosotros seguía latente la impresión que había dejado el encuentro con el equipo y con su historia.