Para que una macrogranja se establezca en un lugar no solo necesita el permiso de las autoridades locales y nacionales, sino también que alguien las financie. Allí entra el papel de los bancos que financian esta industria abusadora y contaminante.
Es por ello que varias organizaciones animalistas como Compassion in World Farming CWIF, han enviado una carta conjunta a los bancos multinacionales de desarrollo (BMD) durante las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo del Banco Mundial (GBM) pidiendo que tomen en cuenta los objetivos del Acuerdo Climático de París.
Estas instituciones financieras públicas siguen financiando la ganadería intensiva a pesar de la enorme cantidad de pruebas científicas que demuestran que ésta, junto con el elevado consumo de carne que apoya, sitúa los objetivos de París fuera de alcance.
Bárbara y Patricia Fernández Andújar nos dan más detalles en la sección Reporte Animal.