La historia de nuestro cuerpo es fascinante. Nuestra cabeza, los ojos, nuestros pulmones, el corazón, nuestras ágiles manos, son el resultado de una herencia, conectada con el resto de organismos del planeta por una historia evolutiva que se remonta millones de años atrás. Una historia de innovaciones, reciclajes, adaptaciones, experimentos exitosos.
Pero nuestro cuerpo también es el resultado de nueve meses de desarrollo embrionario en los que las células se han multiplicado, transformado, migrado, organizado, para, siguiendo un plan muy preciso, construir y ensamblar nuestro cuerpo.
Por un lado ese recorrido por el origen de los animales, la aparición de los vertebrados, la transición del medio acuático al terrestre o el origen de los mamíferos, es nuestra historia, que nos lleva hasta nosotros. Y, por el otro, esa historia que describe cómo se construyó nuestro cuerpo durante el periodo de desarrollo, qué pasos y etapas se siguieron para construir un cuerpo con extrema precisión y con cada cosa debidamente en su sitio, uniendo y haciendo cooperar de forma perfectamente organizada a billones de células en un único organismo, humano.
Ramón Muñoz-Chápuli, especializado en biología animal y catedrático jubilado de la universidad de Málaga, nos cuenta estas dos historias en el libro
‘El cuerpo, una historia por partes’ Cómo millones de años de evolución y nueve meses de gestación nos han hecho ser como somos
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