OSHO habla mucho del Niño Interior. El dice “Para ello es necesario que el hombre renazca, porque solo entonces puede entender la belleza y la grandiosidad de la niñez. El niño es ignorante por lo tanto incapaz de entender la tremenda inocencia que lo rodea. Una vez que el niño se hace consciente de su propia inocencia, no hay diferencia entre el niño y el sabio. El sabio no es más, ni el niño es menos. La única diferencia es que el niño no sabe lo que es y el sabio sí lo sabe. Lo ordinario es lo único extraordinaria en el mundo… ese maravillamiento de niño, esa experiencia de niño, de todos los misterios a todo su alrededor. Recuerda algo: desde el momento en que comienzas a saber algo, no eres un niño. Has comenzado a ser parte del mundo adulto. La Sociedad te ha iniciado a la civilización; te ha distraído de tu naturaleza esencial. Cuando el niño está rodeado por lo misterioso por todas partes; siendo todo simplemente misterio, sin respuesta, sin pregunta, él está exactamente en el punto que el sabio alcanza en última instancia. Por eso es que el ser como niño, se compara una y otra vez con la meditación. La meditación no hubiera sido necesaria si la gente hubiera permanecido en su estado esencial de niño. Por razones absolutamente irracionales, el hombre ha sido arrastrado a la seriedad. La gente que tiene obsesión de poder, tiene que destruir la risa del hombre, sus inocentes ojos llenos de maravillamiento, su niñez. Si la gente comienza a amar su inocencia, sin preocuparse del conocimiento, la vida tendrá una belleza y una dicha de las cuales hemos llegado a ser completamente inconscientes.” Estos son algunos cristales que nos ayudan a recuperar nuestro Niño Interior: Ojo de Tigre – Cuarzo Rosa – Piedra de la Luna – Aventurina Verde – Turmalina Rosa (rubelita) – Kunzita Rosa – Unakita.
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16.05.17