Ser llamados significa ser invitados a recorrer el camino
Pero esto no quiere decir que el camino esté hecho. Todavía no se ha dado el primer paso. Hay que ponerse a andar. Y nadie puede hacerlo por otro. Es un error creer que, por el hecho de ser llamados, ya se ha conseguido algo. Y no hemos de perder de vista el porqué de la llamada.
Sabemos que cuando se desea algo con fuerza, este deseo impulsa ineludiblemente hacia el objeto deseado. Y este impulso se convierte en la expresión de una intensa energía, incontrolable a veces, que se puede equiparar a un fuego. Es este fuego el que determina hacia dónde se orienta entonces la consciencia.
Intentar no forzar nada, simplemente “soltarse”, volverse silencioso de una manera totalmente natural.
No hay una rendición por la fuerza, sino una aceptación por la entrega.
Entonces, el Alma nueva que está creciendo, puede expresarse.
Se vuelve imprescindible ser muy honestos en este momento, si es que ha llegado; observar si las reacciones ante la vida siguen siendo las mismas, o si, por el contrario, son reacciones absolutamente nuevas.
Y aquí no vale el autoengaño. ¿De qué serviría? ¿A quién ayudaría engañarse?
-
06.03.2017