Cuando vivimos en estado de supervivencia, nos centramos en el cuerpo, nos identificamos con el entorno y cobra relevancia el tiempo, para medir la respuesta. Las personas re-experimentan y pre-experimentan situaciones traumáticas; esto significa que viven la presión de situaciones pasadas, y desde ahí viven el presente y proyectan su futuro; pierden el equilibrio químico del cuerpo y se produce lo que se conoce como estrés; la respuesta innata para volver al equilibrio.
Si esto es habitual, las hormonas y las químicas que se liberan al torrente sanguíneo pueden alterar nuestros genes y producir enfermedades.
El trabajo interior consiste en aceptar que estamos en estado de incoherencia,, luego enfrentarnos a lo aprendido, a la historia, a lo que nos dijeron que debíamos hacer, o cómo debíamos vivir, y escuchar nuestros pensamientos y las sensaciones que causan en el cuerpo.
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2-2-22