Las emociones cumplen una función social y otra motivacional. A través de la primera, facilitan la interacción social, permitiendo la comunicación de los estados afectivos y promoviendo la conducta prosocial. Y, por otra parte, la emoción es la encargada de energizar una conducta motivada, aquella caracterizada por poseer dirección e intensidad. Una conducta “cargada” emocionalmente se realiza de forma más vigorosa y se ejecutará de forma más eficaz, adaptándose a cada exigencia.
Por lo Tanto concebimos a la enfermedad como un programa creado por la Naturaleza, que surge de la interacción de todos los seres vivos y que tiene un claro sentido biológico, cual es la superación de un obstáculo a la supervivencia.
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03.10.2018