Con esta meditación, conectamos con el latido de vida en nuestro corazón. Nos centramos en la respiración, sin exigirnos un ritmo, sino aceptando nuestro fluir natural, llegamos a un estado de armonía, donde disfrutamos al inhalar y exhalar,y llevando armonía a cada célula.
La podemos practicar todos los dìas, al despertarnos y a la noche antes de dormir. Realizar esta práctica cotidiana, haciendo de esta un sano hábito.
Esta práctica nos lleva a estar presentes conectados con el ser que somos, en cualquier momento del día. Tener ideas más claras, tomar decisiones conscientes, acompañados de una respiración consciente.
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08.08.2018