INTERLOCUTOR: Lo he intentado con todas mis fuerzas , pero no consigo dejar de beber. ¿ Qué debo hacer?
KRISHNAMURTI: Como sabe, cada uno de nosotros se evade de diferentes maneras, usted se toma una copa y yo sigo a un 'Maestro', usted es adicto al conocimiento y yo a las diversiones Todas las evasiones son muy parecidas, ¿no es así? No importa si uno bebe, si sigue a un maestro o es adicto al conocimiento; es evidente que todas son lo mismo porque la intención, el propósito, es evadirse. Quizá el beber tenga un valor social mayor o puede que sea más dañino, pero no estoy del todo seguro que las evasiones ideológicas no sean peores; son mucho más sutiles, están más escondidas, resulta más difícil darse cuenta de ellas Un adicto a los rituales, a las ceremonias, no es muy diferente a una adicto a la bebida, porque ambos están tratando de evadirse por medio de estimulantes.
Creo que sólo es posible dejar de evadirse si uno se da cuenta de que está escapando, de que está utilizando todas esas cosas: la bebida, los maestros, las ceremonias, el conocimiento, el amor al país, como estimulantes, como emociones para escaparse de sí mismo. Después de todo, existen diversos métodos para dejar de beber, pero si se limita a dejar de beber se aficionará a otra cosa, tal vez se haga nacionalista, dependa de un maestro del otro lado del mundo o empiece a imaginar ideas descabelladas.
Sin lugar a dudas, el motivo de la evasión es obvio: estamos insatisfechos con nosotros mismos, con nuestro estado interno y externo, por eso tenemos tantos escapes, y creemos que comprenderemos, que dejaremos de evadirnos o dejaremos la bebida, si descubrimos la causa. Pero si descubrimos la causa, ¿dejaremos de escapar? Cuando descubro que estoy bebiendo porque me peleo con mi esposa o porque tengo un empleo miserable, cuando conozco la causa, ¿hace eso que deje de beber? Por supuesto que no, dejaré de beber sólo cuando tenga una buena relación con mi esposa o con cualquier otro, cuando elimine el conflicto que causa el dolor.
En otras palabras, mientras busque mi propia satisfacción, lo cual trae frustración, seguiré evadiéndome, mientras me sienta frustrado buscaré una forma de escapar Si quiero llegar a ser algo: un político, un líder, el discípulo de un maestro o lo que sea, mientras quiera ‘ser’ algo, estoy invitando a la frustración. Y debido a que la frustración es dolorosa busco el modo de evitarla, ya sea por medio de la bebida, de un maestro, de una ceremonia o convirtiéndome en político; no importa lo que haga, todo es lo mismo.
Entonces surge la pregunta, ¿existe tal cosa como el realizarse uno mismo? ¿Puede el ego, el ‘yo’, ser algo, convertirse en algo? Y ¿qué es ese “yo’ que quiere llegar a ser algo? El 'yo' es un manojo de recuerdos, una cadena de recuerdos que se expresan en el presente, 'yo' soy el producto del pasado que confluye en el presente y que quiere perpetuarse a sí mismo a través de la familia, el nombre, la propiedad, las ideas.
El ‘yo’ sólo es una idea, una idea satisfactoria que transmite sensaciones a las que la mente se aferra, la mente 'es' eso.
Mientras la mente esté buscando satisfacción a través del ‘yo’, es obvio que habrá frustración, mientras me crea importante porque soy algo, habrá frustración, mientras ‘yo’ sea el centro de todo, de mis pensamientos y mis reacciones, mientras existe el interés propio tiene que haber frustración; por tanto, habrá dolor e intentaremos evadirnos de ese dolor de innumerables maneras; pero todas las evasiones vienen a ser lo mismo.
Así, pues, no nos tiene que preocupar la forma de evasión, ni si la suya es mucho mejor que la mía; lo importante es darse cuenta que mientras uno trate de satisfacer el ‘yo’ habrá desdicha y conflicto; y esta desdicha seguirá mientras ‘yo sea lo importante, mientras lo importante sea ‘yo'.
Es posible que diga: «¿Qué tiene que ver la bebida con todo esto?. No ha respondido a mi pregunta sobre cómo dejar de beber». Sin embargo, creo que el problema de la bebida, como cualquier otro problema, sólo puede comprenderse y terminar cuando comprenda su propio proceso, cuando se conozca a sí mismo. Y para comprenderse a sí mismo es necesaria atención constantemente, no conclusiones ni aferrarse a algo, sino un constante darse cuenta de cada movimiento del pensamiento y sentimiento Pero darse cuenta es laborioso, por eso decimos: «¿Ay, no vale la pena!». Y a consecuencia de perder interés, el sufrimiento y el dolor se incrementan.
Sin embargo, no cabe duda de que tan sólo si nos comprendemos a nosotros mismos como un proceso total, es posible
resolver nuestros innumerables problemas .
J.Krishnamurti
Londres, 2 charla pública, 9 de octubre de 1 949
Del Libro :Darse Cuenta Editorial Gaia
Fundacion Krishnamurti Latinoamericano
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27.06.17