Lo que parecía un fracaso terminó siendo la mayor victoria de la historia. La tumba está vacía...y sigue vacía, recordándonos que Cristo vive, que la muerte fue vencida y que la esperanza nunca estuvo perdida. En medio del dolor y la confusión, Jesús sigue acercándose de manera personal, llamando por nombre y restaurando corazones. Porque Cristo vive, tu historia no termina en derrota, termina en victoria.