Hoy vengo a contarte 3 pequeñas historias increíbles sobre Larry Bird que espero que no conozcas, y que te resulten tan curiosas como a mí. Estas historias nos permiten entender mejor la superioridad de Larry Bird en su época así como la increíble confianza que tenía en él mismo.
Pero antes de nada, quiero aclarar porque estoy subiendo este episodio al podcast de Café y NBA. Cuando empecé este nuevo podcast, tenía en mente que fueran episodios muy breves que os sirvieran para estar al día con la NBA, y aunque subí un episodio también ayer sábado, la idea era que fuera, como mucho, de lunes a viernes. 5 podcast a la semana ya son una cifra importante y al alcance de muy pocos podcasters aficionados como yo. Por supuesto, también contemplaba la posibilidad de no grabar aquellos días que, o bien no pueda hacerlo por mi trabajo, o bien porque simplemente no encuentre cosas interesantes que contaros. Como estoy muy contento con la buena acogida que le habéis dado al podcast, pues llevo 7 días seguidos subiendo podcast nuevos, pero tampoco os acostumbréis a esto eh…
En fin, lo que te quería decir es que como habrás visto en el nombre del programa, hoy no voy a contarte noticias, este el otro formato que me apetecía meter en Café y NBA. La idea es que sean igualmente episodios cortos donde te contaré historias o anécdotas relacionadas con la NBA. Como es algo nuevo, hoy quiero pedirte más que nunca que me escribas por RRSS @JaviMendozaNBA en Twitter o en Instagram, y me digas si te ha gustado el podcast de hoy y si quieres que siga haciendo también este tipo de episodios una vez por semana.
La primera historia que te quiero contar hoy tiene como coprotagonista a Dennis Rodman. Tenemos que viajar hasta finales de los años 80, a un partido entre los Boston Celtics y los Detroit Pistons, en el que Rodman estaba defendiendo a Larry Bird. Ya por aquellos entonces, el jugador de los Pistons estaba considerado uno de los mejores defensores de la NBA. Cuenta Rodman que para defenderle estaba intentando que no recibiera el balón, pero Larry Bird, con Rodman encima suya, se ponía a chillar a sus compañeros: “eeey! estoy solo, pasármela antes de que se den cuenta de que nadie me está defendiendo”. En algún momento del partido, Larry Bird consiguió anotarle 4 canastas seguidas a Rodman. Bird conseguía recibir, se hacía hueco con el codo y pum, para dentro, con Rodman encima suyo. Y, ¿sabéis qué hizo tras anotarle esa cuarta canasta? Irse corriendo para Chuck Daly, el entrenador de los Pistons, y gritarle: “oye entrenador, o pones a alguien a defenderme ya o te voy a meter 60 puntos esta noche”. Os podéis imaginar como fastidió aquello a Dennis Rodman que estaba haciendo un esfuerzo tremendo durante toda la posesión, para que ni siquiera pudiera recibir el balón.
El coprotagonista de la siguiente historia es Reggie Miller. Cuenta Miller que era su primer año en la NBA, y jugaban en Indiana contra los Celtics. Con el partido igualado y quedando apenas 20 segundos para el final, hicieron falta a Larry Bird. Dos tiros libres y tres puntos de ventaja para los Celtics. se dirige a la línea de personal y justo cuando va a soltar el primer tiro, Reggie Miller dijo algo asi como “hey! hey!”, nada específico, simplemente trataba de desconcentrar a Larry Bird. El jugador de los Celtics paró su movimiento y miró fijamente a Miller. “Debes estar bromeando novato”. Volvió a mirar para el aro y anotó el primero. Pam, 4 arriba para los Celtics. Ya en ese momento, Miller se estaba arrepintiendo de haber dicho algo, pero lo siguiente fue aún peor. Bird cogió el balón, lo volvió a mirar fijamente, y le dijo: “mira novato, soy el mejor tirador de la liga, lo entiendes? Qué me vas a decir tú a mi?” Y acto seguido, pam. Segundo también dentro, sin tocar el aro. Dice Miller que lo peor de todo fue ver como Kevin McHale y Danny Ainge se partían de la risa escu