Podcast Pbro. Lic. Federico F. Kunz

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Podcast Pbro. Lic. Federico F. Kunz episodes

  • Decimooctavo Domingo del tiempo ordinario (ciclo B) 2018
    Evangelio según San Juan 6,24-35.
    Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
    Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?".
    Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
    Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello".
    Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?".
    Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
    Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
    Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo".
    Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
    porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo".
    Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
    Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
    16 min
  • Decimoséptimo Domingo del tiempo ordinario (ciclo B) 2018
    Evangelio según San Juan 6,1-15.
    Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
    Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
    Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
    Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
    Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?".
    El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
    Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan".
    Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
    "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?".
    Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.
    Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
    Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada".
    Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
    Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo".
    Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
    14 min
  • Decimosexto Domingo del tiempo ordinario (Ciclo B) 2018
    Evangelio según San Marcos 6,30-34.
    Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
    El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
    Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
    Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
    Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
    17 min
  • Decimoquinto Domingo del tiempo ordinario (ciclo b) 2018
    Evangelio según San Marcos 6,7-13.
    Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
    Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
    que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
    Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
    Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
    Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
    expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
    18 min
  • Decimocuarto Domingo del tiempo ordinario (ciclo b) 2018
    Evangelio según San Marcos 6,1-6.
    Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
    Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
    ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
    Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
    Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
    Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
    14 min
  • Décimotercer Domingo del tiempo ordinario (ciclo b) 2018
    Evangelio según San Marcos 5,21-43.
    Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
    Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
    rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".
    Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
    Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
    Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
    Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
    porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada".
    Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
    Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?".
    Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?".
    Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
    Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
    Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".
    Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
    Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".
    Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
    fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
    Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme".
    Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
    La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate".
    En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro,
    y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.
    16 min
  • Solemnidad del nacimiento de Juan Bautista (Ciclo B) 2018
    Evangelio según San Lucas 1,57-66.80.
    Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
    Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
    A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
    pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan".
    Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
    Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
    Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.
    Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
    Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
    Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.
    El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.
    12 min
  • Undécimo Domingo del tiempo ordinario (Ciclo B) 2018
    Evangelio según San Marcos 4,26-34.
    Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
    sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
    La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
    Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha".
    También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
    Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,
    pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra".
    Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
    No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.
    11 min
  • Solemnidad de Pentecostés (Ciclo B) 2018
    Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
    «Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
    Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
    Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
    Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
    El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
    Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'."
    16 min
  • Solemnidad de la Ascensión del Señor (Ciclo B) 2018
    Evangelio según San Marcos 16,15-20.
    Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
    El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
    Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
    podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
    Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
    Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
    17 min

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Homilías dominicales y meditaciones en diversas circunstancias. Sobre la fe, sobre la Iglesia, la situación actual del mundo; pero principalmente sobre lo que nos dice hoy la Palabra de Dios a cada…