Las lenguas indígenas en el Amazonas colombiano pertenecen a 12 familias lingüísticas y se extienden por un territorio fronterizo de experiencias variadas, culturales y únicas en el mundo. En sus palabras se tejen sentidos de vida, que el antropólogo Juan Álvaro Echeverri Restrepo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), viene registrando desde 1980 y que ahora se agrupan en el Archivo Digital de Lenguas Indígenas de la Amazonia. La colección fue planteada al Repositorio Institucional de la UNAL y después de varios meses de ajustes legales y técnicos se ha iniciado con dos compilaciones: El discurso de la sal (22 elementos) y la Palabra de consejo de Kɨneraɨ (63 elementos).
Dicho registro es una realidad gracias a la gestión de la Dirección Nacional de Bibliotecas, con la participación de los profesionales Francisco Cardona, Gerardo Ausique y liderada por el profesor Andrés Pavas Martínez. Además, se contó con los aportes del abogado José Daniel Rengifo, asesor en propiedad intelectual de la Vicerrectoría de Investigación.
Desde 1980, el profesor Echeverri comenzó a trabajar con indígenas del Putumayo y mantuvo su grabadora de casete encendida siempre. De esta trayectoria es que nace el archivo, de lo conversado y lo escuchado en diferentes lenguas amazónicas. “Los archivos originales nunca se han publicado, iniciamos esta idea que he tenido hace mucho tiempo de crear un archivo digital de las lenguas indígenas, un repositorio abierto en donde se encuentren materiales audiovisuales, en especial audios, con sus anotaciones y que estén disponibles para los mismos pueblos indígenas, para sus descendientes”, expresa el docente.
Una década después, en 1990, el investigador empezó a documentar el arte verbal y el conocimiento indígenas sobre la naturaleza. Así, entre 1995 y 1998 reunió un grupo de grabaciones, que en este momento conforman la colección El discurso de la sal, resultado de sus charlas con Óscar Román (enokakuiodo), anciano murui nɨpodɨmakɨ del Resguardo Indígena Andoque de Aduche.
Su interés, era indagar por qué los proyectos sociales con comunidades indígenas fracasaban en ese entonces. Relata que Óscar Román decía que eran iniciativas que se abortaban. “En vez de producir fecundidad porque un proyecto es como una relación, él decía que nos hacía falta la sal, la sal que yo chupaba, la sal es la sustancia, lo que fluye por un canal, la sustancia fundamental de la vida como el líquido amniótico”, narra.
Reconoce que estas charlas ofrecen la posibilidad para comprender la existencia desde la fecundación y la relación entre humanos y la naturaleza. “Es un ejercicio de escucharlos y comprenderlos, de construir una narrativa. Es volver a hablar de la filosofía indígena: la vida, reproducción de las especies y el medio natural”. La compilación escrita tiene 1.520 páginas y su trabajo de traducción le tomó cinco años.