La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) tiene un mérito extraordinario y es que en ella se agrupa una membresía que protagoniza muchos frentes de la sociedad, tareas sublimes y altruistas, grandes encomiendas, que aun así las féminas antillanas acometen de manera natural, como un deber, sin ruido, sin propaganda, sin considerarse heroínas.
En el municipio Guanabacoa existen algunas de ellas, hijas propias o adoptivas de la Villa de Pepe Antonio, como Jacqueline Janet Zumaquero Hernández, una profesional y federada del reparto Roble, cuya historia de vida destaca que fue su integración a la FMC la que la condujo a ser donante especial de sangre: