El Programa cubano de Hemofilia y otras cuagulopatías hereditarias es, sin dudas, una esperanza cierta para la calidad de vida y sobrevivencia de sus pacientes.
Este proyecto cuenta, sobre todo, con un soporte humano cuyos valores rebasan logros profesionales, institucionales o tecnológicos.
Dicha fortaleza se pone de manifiesto cotidianamente en la entrega de su personal, la integración entre especialistas, pacientes, familiares y directivos, en la reciprocidad solidaria que les acompaña y en la vida que logran insuflarle a quienes padecen la enfermedad.
Para conocer de cerca esta realidad, nos llegan los testimonios de los propios pacientes. Esta vez el de Dairon González Sánchez.