Las hazañas deportivas, historias singulares y pintorescas de Marabana durante 33 ediciones no hubieran sido posibles sin un gran equipo de personas que, a través de los años, han convertido a este evento deportivo en uno de los más importantes del país.
Y cada año, en la línea de meta, un hombre marca los últimos segundos antes del campanazo inicial; este habanero inquieto orienta al resto para que no se escape el más mínimo detalle y, aunque parece ecuánime y confía en la profesionalidad de su equipo de trabajo, Carlos Gattorno no puede evitar cierta intranquilidad, como padre fundador que anhela siempre un Marabana mejor, más espectacular.
En 2019 la lluvia quiso ser protagonista, pero en lugar de verla como un contratiempo –aunque realmente lo fue-, Gattorno cree que esa agua cayó del cielo para bendecir a La Habana, como parte de la mística que acompaña las celebraciones por los 500 años de la capital cubana.
Pero después de 33 ediciones, el director del proyecto Marabana-Maracuba, estaba seguro de que este sería otro exitoso evento. Así lo resumió en declaraciones exclusivas a la COCO: