Moreno, bajo de estatura, con un cabello cubierto en canas y que acompañan sus años al igual que sus espejuelos, es la figura de alguien que a simple vista pasa para muchos fuera del municipio Marianao como un transeúnte más.
Pero cuando se llega al territorio, específicamente al barrio de Pogolotti, todos lo reconocen desde el niño hasta el contemporáneo de edad y es que es familiar, preocupado, amistoso y muy responsable. Una persona que la modestia le sale del corazón.