Para Alain Mira, de Mayabeque, esto tiene que ver precisamente con “el dinamismo del fútbol y lo costoso que es equiparse para jugar pelota en comparación con lo fácil que resulta de practicar el balompié, subrayando que con una pelota y unas piedras ya puedes pensar en jugar, mientras que con el béisbol hay que gastar más buscando bates, guantes y pelotas”.