Mucho queda por bailar, cantar, escribir y pintar en la Casa de Cultura Luis Casas Romero, ese majestuoso edificio cuya fuente inagotable de arte proviene del empeño de diferentes generaciones de instructores, por dotar a un pueblo de espiritualidad, capacidad de crear y cubanía.
Más detalles a través del siguiente reporte del periodista Yunier Soler Castellanos.