Hay gigantes y hombres que no cabrán nunca en el reducido espacio de su reposo eterno. Hay espectros que aún después de muertos, ocultos, sepultados en insospechados parajes, se levantan por sobre sus matadores para, con el brillo de su estrella, indicar la senda de la verdad, el camino de la gloria, el honor de la virtud y el signo de la victoria.