Para mantener la vida, para desarrollar la sociedad, la ciencia y la técnica, necesitamos disponer de un gran número de recursos, algunos renovables y otros no, por eso lamentamos la tendencia a la destrucción acelerada del medio ambiente. La actuación del hombre, el comportamiento irresponsable de las sociedades de consumo han contribuido a la degradación progresiva de los suelos, al envenenamiento de los mares y ríos, a la contaminación de la atmósfera y a un gran número de efectos catastróficos que ya padecemos.