Formaban parte de aquella chavalería que en los años 70 se juntaba en los pueblos, en aquellos largos veranos de vacaciones. En concreto, estos eran los mayores de Quintana, un grupo de adolescentes a los que la vida juntó en Valdivielso. Yoli llegó por un encuentro casual de su madre en una peluquería, a Charo su madre la vino a parir aquí, José Luis y Mirari tenían familia en El Almiñé, Lola era una niña de pueblo, Pedro volvió hace mucho y Marijó vino la primera vez en el vientre de su madre. Decidieron reunirse el pasado sábado, después de décadas, y en la emisora nos contaron algunos de sus recuerdos. Y con ellos llegaron Paula y Nemesio, la Singer centenaria que aún funciona; Joaquín, el barbero, y Jesusa, su mujer; las tristes niñas del colegio, siempre solas y en fila; Don Manolo, el cura, y el vino con el recompensaba a los pequeños monaguillos; los guateques y el amigo que ya no está. "Era un mundo distinto, un mundo en el que todos los días era fiesta" dijo Yoli. Han prometido volver , para seguir hablando de "esas pequeñas cosas".