ADORO MI TIEMPO como el bien más preciado, mi mayor riqueza. Quizás Henry David Thoreau cuando se retiró lejos de todo y todos era consciente de que eso era precisamente lo que buscaba: tiempo.
El valle es mi Walden particular. Pero sucede que allí, en soledad, de lo que más disfruta uno no es tanto del tiempo, como de los momentos, que son cosas bien distintas.
Por el camino fue V. contándome la de cosas que iba a hacer cuando fuera mayor. A todo le añadía un gran “quizás" . Advertí que nunca llegó a decir un triste "tal vez" . Entonces me retrasé unos metros para enmarcar la fotografía. Aquel árbol gigantesco era para ella como el umbral de su futuro. Cargado de quizases, pendientes de brotar. A eso es a lo que me refiero cuando hablo de “momentos”.
Vuelve el invierno, sigo haciendo radio con mi amigo. Thoreau, Bach, mi valle, la soledad…