Son los dos únicos con los que había quedado,dos chavales inquietos.Jesús ,feliz como un niño, traía su nuevo libro bajo el brazo, un entretenido viaje por "El compás de Santa Clara".Le tocó esperar, las llamadas mandaban y las disfrutó.Pitín de despedida, se llevaba lo que la solidaridad del valle había entregado para Chile.Como siempre nos dejó hermosas palabras.Dos jovenes de 80 y 75 años ejemplo de vidas activas.