MUMBRÚ: SI HAY RESPETO AL MAESTRO, NO HACEN FALTA TANTOS CASTIGOS
La Cadena SER les informaba ayer del último castigo de Álex Mumbrú a sus jugadores. Al regreso de Bilbao, donde el equipo hizo el ridículo encajando 93 puntos, la plantilla tuvo que entrenar. Avión, autobús y a la pista. Derrota por la mañana y entrenamiento por la tarde. No es la primera, ni la segunda de estas. Ya ha habido por ejemplo, esta misma temporada, sesiones de vídeo hasta casi la madrugada después de alguna derrota en La Fonteta. Mal asunto. Un equipo profesional debería ser capaz de activarse siempre sin necesidad de incentivos ni castigos. Las primeras dos veces hay que mirar a los jugadores. A partir de la tercera, ya es cosa del entrenador.