"Llevamos todo el año con grandes carencias de tres cuartos de campo hacia delante". Javi Calleja pronunció esa frase anoche en sala de prensa después del ridículo empate a cero contra el Ibiza, equipo ya descendido a Primera RFEF. Lo hizo a los pocos segundos de sentarse ante los periodistas, en la primera respuesta. Al Levante le falta un delantero diferencial en la plantilla. No lo ha tenido en toda la temporada y lo está pagando. Ese jugador le hubiera dado goles en partidos feos como el de ayer y, sobre todo, puntos. El mensaje, dirigido a la dirección deportiva, es nítido e indiscutible. Pero, con lo que hay, que hay bastante más que en la mayoría de plantillas de Segunda, el equipo da una impresión muy pobre. Se limita a centrar balones al área y ver qué pasa. Falta juego entre líneas y variantes en ataque diferentes a mandársela a Wesley para ver qué pasa. En eso, Calleja es muy responsable. Quedan 6 puntos y el consuelo del playoff, pero el Levante hizo ayer un partido bochornoso, perdiendo otra oportunidad de estar en Primera la próxima temporada.