Estoy convencido que, aunque el Barça acabó ganando 2-3, no debió ser una noche fácil para Mateu Alemany. El alquimista de aquel gran Valencia que jugó Champions y levantó la Copa en 2019 regresaba por primera vez a Mestalla desde el peor error de Peter Lim.
El club ha cambiado como del día a la noche. Queda el escudo, queda el estadio (sin una afición que, de estar, le hubiera ovacionado), queda alguno de sus jugadores y queda -lamentablemente- Meriton. Con la gestión de Lim y Anil, el Valencia está a 40 puntos del Atleti, a 38 de Madrid y Barça y a 34 del Sevilla.
En solo dos años, ya solo quedan los escombros de aquel gran Valencia de Mateu Alemany. Ayer pudo verlo en directo y de cerca, con sus propios ojos. Seguro que sintió la misma pena que todos nosotros.